El pitch no es un golpe distinto del chip: es su evolución natural. Aparece cuando el control que ganamos en el chip tiene que trasladarse al aire, ya sea para superar un obstáculo, cubrir más distancia o conseguir que la bola se detenga antes en el green. En el pitch la bola vuela más de lo que rueda, pero el concepto no cambia. Por eso en Easy Golf insistimos en una idea: la calidad de tu pitch depende directamente de lo bien construido que esté tu chip. Si la base es sólida, el pitch aparece solo; si no lo es, empiezas a compensar y pierdes el control.

Si todavía no dominas la base, empieza por nuestra guía de cómo hacer un chip en golf. Aquí damos por hecho ese punto de partida.

El pitch es un chip más amplio

En el chip controlamos la distancia combinando el tamaño del swing con la elección del palo, apoyándonos en un punto de bote cercano y visible. En el pitch esa lógica se mantiene, pero ahora el vuelo pesa más en el resultado: entran en juego la altura de la trayectoria, el ángulo de caída y la reacción de la bola al botar. Aun así, el golpe se sigue construyendo igual: visualizar, elegir el punto de caída y relacionar herramienta y movimiento.

La clave que lo cambia todo: el pitch no es un golpe de fuerza, es un golpe de gestión de energía. En cuanto intentas «pegarle más fuerte», rompes la secuencia y pierdes el control.

La palanca del codo derecho y la posición «L a L»

El cambio más importante entre el chip y el pitch no está en el objetivo, sino en el movimiento. En el chip el swing es corto y el palo se mueve casi sin activar grandes palancas. En el pitch, al necesitar más distancia y más vuelo, ese balanceo se amplía, y es precisamente esa mayor amplitud la que hace aparecer las palancas.

Aquí está el concepto clave: la palanca del codo derecho. No es algo que debas provocar de forma activa, es una consecuencia natural de mover más el palo. A medida que el balanceo crece, el cuerpo se organiza para permitir ese recorrido y el codo derecho se pliega solo. La regla es sencilla: no intentes doblar el codo, aprende a balancear más el palo. Cuando ocurre bien, aparece una estructura más definida —la posición «L a L»—, que es el núcleo del swing y el paso de un movimiento simple a uno completo.

Ajustes en la colocación

El pitch nace del chip, pero la colocación se adapta para permitir ese movimiento más amplio. No cambian los fundamentos, cambia la estructura:

  • Stance más abierto: pasamos de una base estrecha (referencia de una cabeza de palo) a algo más de dos. Esto facilita el giro y evita bloqueos en el paso por bola.
  • Apoyamos la base del palo en el suelo: a diferencia del chip, aquí sí asentamos toda la suela. Eso cambia la geometría del golpe y obliga a colocarse algo más lejos de la bola.
  • Brazos más verticales: al situarnos más lejos, los brazos caen más en vertical y se genera un ángulo más marcado entre brazos y varilla. Ese ángulo es imprescindible: activa las palancas, da fluidez y evita mover el palo en bloque.
  • Bola centrada y poste izquierdo: la bola se mantiene alineada con manos y esternón en la misma vertical (los 3 puntos), y la presión sigue en la pierna izquierda. El concepto de «poste izquierdo» se mantiene intacto, porque es lo que controla el punto bajo del swing y garantiza un contacto sólido.

El movimiento: amplitud y secuencia

El swing de pitch es una ampliación del de chip. El palo se mueve por balanceo, pero con más recorrido, y ese recorrido es lo que genera energía sin forzar nada. En la subida el palo se eleva más, el codo derecho se pliega de forma natural y las muñecas empiezan a activar las palancas mientras el cuerpo acompaña con un giro mayor. En la bajada se mantiene la filosofía del chip: el palo cae por gravedad, el cuerpo acompaña y el golpe se produce sin intervención brusca. El paso por bola es más amplio y el finish, más alto.

El concepto que ordena todo: los brazos caen y el torso acompaña. Si la secuencia es correcta, el impacto será correcto. Si el cuerpo no acompaña, los brazos caen de más y el impacto llega antes de la bola (golpe pesado). Si los brazos no caen y actúa de más la parte superior, el impacto llega después de la bola (filazo).

De dónde sale la energía

Uno de los errores más frecuentes es intentar generar potencia de forma activa. No hace falta: en el pitch la energía sale de la amplitud del swing, de la correcta activación de las palancas y del uso de la gravedad. Cuando esos tres elementos están presentes, la velocidad aparece sola. Para traducir cada tamaño de swing y cada palo en metros fiables, apóyate en nuestra calculadora de golpe.

Errores más comunes

  • Intentar levantar la bola con las manos en lugar de confiar en el loft del palo.
  • Acelerar el movimiento conscientemente y romper la secuencia natural.
  • Colocarse demasiado cerca de la bola y no generar el ángulo entre brazos y palo, lo que impide que aparezcan las palancas.

Como casi siempre en el juego corto, el fallo no suele ser técnico, sino conceptual: el jugador no entiende que está haciendo un chip más largo.

Conclusión

El pitch es la evolución natural del chip cuando la situación exige más: cambia la amplitud, aparecen las palancas y participa el cuerpo, pero la base sigue siendo control, simplicidad y comprensión del movimiento. El chip enseña a controlar el palo; el pitch, a usar ese control en situaciones más exigentes. Este artículo forma parte de nuestra guía del juego corto en golf.

¿Quieres aprender el pitch y todo el sistema paso a paso, con la técnica exacta de la academia? En nuestro curso de juego corto te enseñamos a construir el chip, evolucionar al pitch y la transición y dominar el flop y el búnker. Todo por solo 45 €, con acceso online para aprender a tu ritmo. Apúntate hoy y empieza a salvar pares desde tu próxima vuelta.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *