Entender la diferencia entre chip, pitch y flop es lo que separa a un jugador que improvisa alrededor del green de uno que toma decisiones con criterio. En Easy Golf no los vemos como tres golpes inconexos, sino como un mismo sistema que evoluciona: el chip es la base, el pitch es su ampliación natural y el flop es ese mismo golpe llevado al extremo. Cuando comprendes esa lógica, dejas de elegir al azar y empiezas a jugar con un patrón fiable y repetible. Forma parte de nuestra guía completa del juego corto en golf.
La clave para distinguirlos no está en la fuerza ni en un gesto especial, sino en la relación entre cuánto vuela la bola y cuánto rueda, y en cómo cambia la colocación. Vamos a verlo paso a paso con la técnica que aplicamos en la academia.
El chip: la base de todo el juego corto
El chip es el punto de partida. Es un golpe en el que la bola rueda más de lo que vuela: trayectoria baja, comportamiento predecible y, sobre todo, menos riesgo. Cuanto menos tiempo pasa la bola en el aire, menos variables influyen en el resultado. Por eso es el golpe más fiable y el primero que enseñamos.
En el chip no jugamos al hoyo, jugamos a un punto de bote. La distancia hasta ese punto determina el tamaño del swing, y la distancia desde el bote hasta la bandera determina el palo que usamos. Buscar más rodada con un palo más cerrado o menos con un wedge es lo que nos da el control, no manipular el swing.
A nivel de colocación, mantenemos la bola centrada, con la bola, las manos y el esternón alineados en la misma vertical, y la presión en la pierna izquierda (lo que llamamos el «poste izquierdo»). El movimiento es un balanceo en el que dejamos trabajar al peso del palo, sin bloquear las muñecas ni intentar levantar la bola con las manos. El loft del palo ya hace ese trabajo.
El pitch: la evolución natural del chip
El pitch aparece cuando necesitamos que la bola vuele más que ruede: para superar un obstáculo, cubrir más distancia o frenar antes en el green. Pero no es un golpe distinto, es un chip más amplio. La calidad de tu pitch depende directamente de lo bien construido que esté tu chip.
Al ampliar el balanceo, aparecen de forma natural las palancas: el codo derecho se pliega solo y el swing adopta más estructura. No es algo que haya que forzar; es una consecuencia de mover más el palo. La colocación se ajusta: abrimos algo más el stance, apoyamos la base del palo en el suelo y nos colocamos un poco más lejos de la bola, de modo que los brazos caigan más verticales. La presión sigue en el poste izquierdo y la bola, centrada.
Lo más importante: el pitch no es un golpe de fuerza, es de gestión de energía. La velocidad aparece sola a partir de la amplitud del swing, las palancas y la gravedad. Si intentas «pegarle más fuerte», rompes la secuencia. Para afinar la distancia de cada swing y palo, te recomendamos pasar por nuestra calculadora de golpe.
El golpe de transición: el recurso que casi nadie tiene
Entre el chip y el pitch existe un hueco muy habitual en el campo: situaciones en las que el chip se queda corto pero el pitch es demasiado. La bola necesita volar algo, pero también rodar. La mayoría de jugadores no tiene una respuesta clara y acaba forzando un chip largo o un pitch corto sin control.
En Easy Golf lo resolvemos con el golpe de transición. No es un golpe nuevo: es el mismo movimiento del chip con la colocación adaptada. Apoyamos la base del palo, nos colocamos algo más lejos y eso genera un ángulo entre brazos y varilla que hace que la cabeza del palo recorra más espacio con el mismo movimiento de manos. El resultado es una trayectoria media, perfecta para esas distancias intermedias.
El flop: el golpe de recurso
El flop no es un golpe de uso habitual. Es un recurso de necesidad para cuando tienes muy poco green, la bandera está corta, hay un obstáculo cerca o el green es muy rápido. Buscamos mucha altura, caída controlada y mínima rodada.
Aquí está el error que corregimos siempre: la altura no sale de abrir exageradamente la cara del palo ni de levantar la bola con las manos. Sale de la colocación. Bajamos el centro de gravedad flexionando más las rodillas, bajamos las manos y eso aumenta el loft efectivo sin perder el control de la dirección. La bola va adelantada y el stance más abierto que en el pitch.
En el movimiento sí aparece un quiebro de muñecas más claro que aporta verticalidad, combinado con la rotación del torso que aporta el recorrido. Y, como en todo nuestro juego corto, la idea es atravesar la bola con decisión, no golpearla hacia arriba.
Cómo elegir el golpe correcto
- Mucho green por delante y sin obstáculos: chip.
- Distancia intermedia, algo de vuelo y algo de rodada: golpe de transición.
- Hay que superar un obstáculo o frenar antes, con más vuelo que rodada: pitch.
- Muy poco green, bandera corta u obstáculo pegado: flop.
La regla de oro es elegir siempre el golpe más sencillo que resuelva la situación. Si puedes patear, patea. Si no, chipea. Solo subes de dificultad cuando la situación lo exige de verdad.
Conclusión: un sistema, no cuatro golpes sueltos
La diferencia entre chip, pitch y flop no está en aprender técnicas separadas, sino en entender que todos nacen del mismo movimiento y que lo que cambia es la amplitud y la colocación. El chip te da control, el pitch te da altura, la transición cubre el hueco y el flop te saca de un apuro. Domina la base y todo lo demás aparece solo.
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