Guía técnica · Juego corto

Cómo salir de un bunker en golf

2 julio 2026 3 min de lectura Metodología Easy Golf

Salir de un bunker genera más nervios que casi cualquier otro golpe del juego corto, y sin embargo, bien entendido, es uno de los golpes más mecánicos y repetibles que existen. La clave está en un concepto que lo cambia todo: en el bunker no golpeas la bola, golpeas la arena.

La regla de oro: no le pegues a la bola

A diferencia de prácticamente todos los demás golpes de golf, en una salida de bunker greenside no buscas contacto directo con la bola. Golpeas la arena unos centímetros por detrás de ella, y es el colchón de arena desplazada el que empuja la bola hacia arriba y hacia fuera. Esto significa que el punto más bajo de tu swing ya no está en la bola ni justo delante de ella, como en el chip, sino claramente por debajo.

La colocación: parecida al flop, adaptada a la arena

La postura en el bunker se parece bastante a la del flop: stance abierto y bola adelantada en tu posición. La diferencia es que aquí entierras ligeramente los pies en la arena antes de empezar, tanto para ganar estabilidad como para sentir la textura y la profundidad de la arena bajo tus pies. La presión se mantiene en el poste izquierdo, igual que en el resto del juego corto.

El punto de entrada: golpea la línea, no la bola

Elige un punto en la arena entre 3 y 5 centímetros por detrás de la bola y dirige tu swing ahí, no a la bola. Un recurso que funciona muy bien es dibujar mentalmente una línea en la arena y «golpear la línea» en lugar de pensar en la bola. El palo debe entrar y salir de la arena con un recorrido completo, sin frenar en ningún momento.

El bounce del sand wedge es tu aliado

El sand wedge está diseñado específicamente para este golpe: el bounce (el ángulo de la suela) hace que el palo rebote sobre la arena en lugar de clavarse. Confiar en esa suela, en vez de intentar controlar manualmente la profundidad, es lo que hace que el golpe sea repetible en lugar de una lotería.

Errores más comunes

  • Decelerar el palo antes del impacto por miedo, dejando la bola dentro del propio bunker.
  • Golpear demasiado lejos por detrás de la bola.
  • Cerrar la cara del palo en lugar de mantenerla abierta durante todo el recorrido.
  • Mirar la bola en vez del punto de entrada elegido en la arena.

Conclusión

El bunker deja de dar miedo en cuanto entiendes que no es un golpe distinto al pitch o al flop, sino una adaptación de ambos a otra superficie. Comprométete con el swing completo, confía en que la arena hace el trabajo, y este golpe se convertirá en uno de los más fiables de tu juego corto.

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